Una rabieta suele indicar que el niño agotó su capacidad para afrontar la situación; no es un buen momento para dar una lección. Primero van la seguridad y la calma.
En ese momento
- Aparta objetos peligrosos y usa pocas palabras.
- Di: «De verdad lo querías. No dejaré que pegues».
- Quédate cerca si tu presencia ayuda; deja espacio si facilita que se calme.